Casi un 40% de los traductores profesionales trabajan en traducción especializada, y más concretamente, rondando un 20% son traductores jurados.

La traducción jurada tiene un lugar único en el sector de la traducción de forma profesional. Cada vez son más los traductores que deciden adentrarse dentro del mundo legal y hoy vamos a conocer los desafíos de esta área de traducción.

Los graduados en Derecho no son los únicos que tienen la potestad para usar el lenguaje jurídico. Los traductores profesionales especializados en los documentos legales también trabajan a diario con este tipo de lenguaje y saben la dificultad que conlleva.

No vale cualquiera que simplemente sepa traducir textos al uso, sino que es imprescindible poseer una formación específica para poder dedicarse a la traducción legal. Este perfil experto supone un reto y hoy te contamos cuáles son esos desafíos para poder traducir correctamente en jurídico.

¿Qué hace difícil la traducción legal frente a otro tipo de traducciones?

Lo primero, y más importante, es que esta categoría en traducción usa una terminología concreta. Los problemas con la traducción legal empiezan porque no vale con traducir bien, sino que es de vital trascendencia conocer la terminología jurídica como algo esencial.

Las variaciones sintácticas también forman parte de las cualidades de la traducción legal. Si no usamos adecuadamente las comas, los puntos, los acentos… pueden desviar tu documento del cometido que pretendía llevar en sus inicios.

No podemos olvidar que cada idioma tiene su propia sintaxis y es un problema si no seguimos las reglas de cada lengua en su totalidad.

También es ideal revisar el tono y registro usado en cada cambio de lengua. En las traducciones juradas, el tono debe mantenerse desde el archivo origen al traducido, sea cual sea el idioma.

Por ejemplo, en inglés, los documentos legales usan principalmente la voz pasiva. Si estamos, en el archivo de inicio en voz activa y tenemos que llevarla a la voz pasiva, el problema radica en saber hacerlo correctamente sin que varíe el significado real del texto.

Otros desafíos que no podemos olvidar

La precisión quirúrgica es un reto dentro de la traducción jurídica que no se debe pasar por alto. Como si de un cirujano se tratase, la precisión es necesaria en términos legales y de traducción.

El profesional de los idiomas debe estar atento a las expresiones técnicas, estructura y formato del texto final para que sea fiel al original.

No debemos cometer errores, ¡en las traducciones jurídicas no existen! Debemos prestar atención a los falsos sentidos, contrasentidos, falsos amigos, solecismos, etc. porque pueden acarrear, tanto consecuencias de sentido de traducción, como también jurídicas de gran envergadura.

El aspecto del contenido es primordial en la traducción legal. Debemos velar por conseguir un texto traducido equivalente pero no idéntico al inicial.

En cada región del planeta existe una terminología y sistema jurídico propios, así que se debe adaptar el documento para evitar errores.

La adaptación como tal es conocida como localización en el mundo de la traducción y, básicamente es un desafío porque muchas leyes o legislaciones de un país no contiene símil en el país de origen.

Traducción legal vs. traducción al uso

La traducción jurídica, en comparación con la traducción profesional general, exige a su profesional que esté capacitado en el área legal del derecho tanto del país que hagamos de origen como del país final a traducir.

Pero, esto no acaba aquí. No podemos olvidar que de este sector también se disgregan diferentes ramas como el derecho civil, derecho financiero, de sociedades, internacional…

Finalmente, en la traducción legal, y según la Ley de España, debe estar presente un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación que da fe, con el uso de un sello y su firma, de avalar la condición de apto del documento traducido.

Sin este proceso descrito, la traducción jurada no tiene validez ante el organismo, empresa o institución al que vayamos a presentarlo.

En la parte contraria encontramos la traducción estándar, sin valor jurídico alguno. Este cambio de lenguas en documentos no tiene validez legal, aunque sí requiere de una calidad y una terminología determinada.

No por hacer otro tipo de traducciones dejamos de ponerle empeño y esfuerzo, aunque cabe reconocer la dificultad que entraña los documentos jurídicos y la fidelidad que deben guardar con respecto al original para así encontrarnos ante una traducción jurídica profesional.

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