Los traductores profesionales se encargan de plasmar en otros idiomas las grandes obras de algunos escritores, ensayos tecnológicos y descubrimientos científicos.

Aparte, ellos cumplen una valiosa labor en diversas áreas, como economía, política e incluso, publicidad y mercadeo.

A pesar de que, sin la presencia del traductor profesional, el puente de la comunicación estaría incompleto, estos profesionales viven experiencias que dejan mucho que desear.

Vale mencionar que, aunque la tecnología favorece la evolución de los traductores automáticos, la realidad es que las posibilidades de que estos alcancen los óptimos resultados de una traducción profesional manual, son mínimas.

La realidad de muchos traductores

En el año 2015 se llevó a cabo un primer estudio acerca del valor económico de la traducción editorial.

Uno de los resultados que más atrajo la atención fue que solo el 28,2% de los traductores editoriales se han centrado exclusivamente en su profesión, de hecho la mayoría afirma que requiere de una segunda actividad que genere ingresos económicos que le permitan ganarse la vida.

El principal problema es que más de tres mil profesionales están a la espera de la llamada de 10 grupos editoriales. En otras palabras, existe una elevada oferta y escasa demanda y todos sabemos lo que esto significa en cualquier mercado.

De hecho, para ese año, las estadísticas señalan que uno de cada tres traductores editoriales traduce hasta dos libros al año y sus ingresos se encuentran alrededor de 5000 € brutos anuales.

Por otra parte, aunque existe la Ley de Propiedad Intelectual, en la que se reconoce al traductor editorial en una condición especial de autor de la obra y debería recibir una liquidación anual en calidad de derechos de autor, esto sólo lo disfruta un 50% de los profesionales.

Conociendo el sector editorial

El sector editorial cumple una variedad de actividades, las cuales inician en la creación y detección del talento, la edición, impresión y encuadernación para iniciar el proceso de comercialización hasta el distribuidor final.

En cada una de las etapas de la creación y comercialización de un libro intervienen diferentes entes, en primer lugar, el autor, seguido del agente literario quien se encarga de buscar la mejor oferta editorial para el escritor de la obra.

Luego, empieza la intervención de la editorial y el editor para el diseño, maquetación y correcciones del libro. En este grupo de actividades está incluida la traducción, en caso de ser necesaria. El traductor también hace una relectura de la traducción para corregir cualquier tipo de errata que haya podido cometer.

Posteriormente, se procede a la comercialización y distribución de la obra para que pueda llegar a manos de los lectores.

Se debe resaltar que para cada etapa se requieren innumerables actividades auxiliares que proporcionan los bienes y servicios requeridos, pero son tantos y tan variables, que es casi imposible lograr una estructura general.

Cómo se distribuye el precio de venta de una obra

Una vez que la obra se publica y se comienza a comercializar, el dinero recibido por la venta del libro se distribuye, generalmente, de la siguiente manera.

El autor recibe aproximadamente el 10% del precio del libro, si se trata de un escritor de renombre, podría recibir hasta un 15%. De este porcentaje, le es entregado al agente literario el 1%.

Luego, entre un 30% y 40% de los ingresos por venta, pertenecen a la editorial. Es en este renglón donde estaría incluido el proceso de traducción, en caso de que haya sido un servicio contratado, pero en términos generales, no todas las obras lo requieren.

Finalmente, las distribuidoras y los puntos de venta obtienen aproximadamente un 50% del precio de venta de cada libro.

Vale mencionar que todos estos porcentajes son estimados, los valores reales varían según el acuerdo hecho entre la editorial y el autor.

Cumplimiento o incumplimiento de la Ley de Propiedad Intelectual

La Ley de Propiedad Intelectual señala que el traductor, aparte de percibir una remuneración por el servicio de traducción, tiene derecho a una liquidación anual por derechos de autor. Esta cantidad suele ser un porcentaje sobre el precio de venta.

No obstante, en el estudio hecho en el año 2015, esta liquidación fue percibida por aproximadamente el 50% de los traductores que realizaron traducción de libros, la otra mitad, no recibieron dicho ingreso.

Aparte, los traductores que sí recibieron esta liquidación, hacen la acotación que en la mayoría de las liquidaciones, la cantidad percibida apenas alcanzaba el 10% de sus ingresos por los servicios de traducción.

Pero la inconformidad no queda en este punto, de acuerdo con la encuesta del Libro Blanco de la Traducción del año 2010 (la versión del 2015 no figura): el 16% de los contratos entre la editorial y los traductores, establecía como condición, un mínimo de ventas de ejemplares para poder percibir el ingreso por derechos de autor.

Esto podría implicar un incumplimiento de la Ley de Propiedad Intelectual, sin embargo, debido al hecho de ser imposible la verificación de los ingresos de explotación. Sin mencionar que en el año 2015, aproximadamente el 25% de los traductores encuestados realizan sus funciones sin contrato de trabajo.

Condición del traductor editorial en la actualidad

Ser traductor editorial de manera exclusiva es un reto en la actualidad, en primer lugar por la poca demanda que existe, pero a esto se añade algunas irregularidades desde el punto de vista económico.

Al momento que un traductor acepta un proyecto, recibe una remuneración por el servicio de traducción profesional, la cual se cataloga como un anticipo por el trabajo que va a ejecutar.

A esto se puede agregar que aquellos contratos que hacen mención de la liquidación por derechos de autor, por lo general, solo se cumplen cuando el anticipo ha sido amortizado.

La tarifa regular por el servicio de traducción editorial suele ser calculada conforme a cantidad de caracteres, matrices e incluso palabras. Sin embargo, al no existir un criterio definido con el que sea posible calcular el coste del servicio, dificulta realizar los cálculos de la retribución económica que merece el traductor por sus servicios.

En síntesis, las irregularidades de las liquidaciones por derechos de autor, las dificultades para hacer los cálculos de una tarifa y la ausencia de un contrato en algunos casos, hace que la remuneración de los traductores sea difícil de calcular y verificar que sea adecuada por los servicios recibidos.

Aparte, la falta de oferta ha obligado a gran cantidad de traductores a realizar otros trabajos complementarios para mejorar sus ingresos.

Sin embargo, esta situación representa un riesgo para la traducción literaria, porque otras actividades resultan más atractivas desde el punto de vista económico.

Esto podría provocar que los traductores decidan dejar a un lado su profesión para dedicarse a estas otras fuentes de ingreso, por lo que eventualmente los servicios de traducción editorial perderán su calidad.

Principales críticas de los traductores editoriales a su sector laboral

Los traductores son profesionales con un amplio caudal de conocimiento de idiomas, sin embargo, en muchos espacios minimizan los beneficios que brindan a sus clientes, pero además de esta observación, existen algunas críticas por parte de ellos orientadas hacia su sector laboral.

Una de las más habituales, es considerar que es muy difícil poder trabajar solo en editoriales, en primer lugar porque la oferta de traductores es mayor que la demanda, una notoria diferencia, así que la traducción de libros pasa a un segundo plano en muchos de estos profesionales.

Vale destacar que en la actualidad están surgiendo muchas editoriales medianas, las cuales abren sus puertas a este prestigioso grupo de profesionales, sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, los traductores hacen énfasis en la necesidad de compaginar esta profesión con otra actividad.

Aparte, está el hecho que en muchos casos, las editoriales se niegan a incluir su nombre en la portada, a pesar de que sin su aporte no sería posible que esa obra pueda llegar a países con idiomas diferentes, lo que disminuiría su capacidad de mercado.

Y aunque la traducción automática ha dado grandes pasos en el proceso de trasladar un libro a otro idioma, aún sus resultados no alcanzan los niveles de precisión y capacidad de análisis de un traductor profesional.

En algunos casos, estos profesionales consideran que la razón por la que la remuneración que perciben es baja, debido al hecho de que las distribuidoras y puntos de ventas reciben un elevado porcentaje de las ventas de los libros.

Entonces, el dinero que reciben las editoriales debe adecuarse a las responsabilidades asumidas con el redactor, el traductor, el corrector, así como gastos de materiales, entre otros.

Una reflexión interesante

El trabajo del traductor es de vital importancia para lograr que un libro pueda ser bien recibido por el público lector, ya que se han presentado casos en los que los libros han alcanzado un gran éxito en el extranjero, pero al llegar al país, no logran alcanzar las ventas estimadas.

Es posible que este problema sea asociado a alguna falla del libro o su presentación, cuando puede ser producto de una traducción mediocre. Si el idioma no es acorde al país de destino, no va a tener éxito, y es un aspecto que los autores y la editorial deben considerar siempre. Si quieres conocer más, sigue aquí.

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