¿Hemos leído a lo largo de la historia todo lo que se escribió o se ha perdido algo por el camino debido a altos mandatarios que censuraron la forma de interpretar lo escrito?

Desde hace más de cuatro siglos, la labor de los traductores no ha sido tan “literal” como se pensaba. Todo lo que se mandaba traducir de otros idiomas pasaba primero un filtro de censura que, en la mayoría de los casos, beneficiaba al gobierno imperante de la época.

El primer ejemplo de muchos que vamos a analizar en este artículo trata sobre los siete libros que conforman las  Metamorfosis de Ovidio. La traducción de la Metamorfosis cuenta la historia de cómo se conformó el mundo desde sus inicios hasta la deificación de Julio César. Este trabajo fue realizado por Felipe Mey y, ya en el prólogo del primer libro de poemas, advertía de que en sus páginas había “callado alguna cosa de poca importancia o por respeto de la honestidad o de nuestra religión”.

Finalmente, lo que hemos podido rescatar del original de Ovidio es una adaptación, tanto de contenidos como de personajes, lo que hace que el pensamiento filosófico de la historia cambie completamente.

¿Qué obras han cambiado de sentido debido a la censura en su traducción?

El poeta y crítico literario sevillano Luis Cernuda también venía advirtiendo de los cambios que se realizaban de cara a las obras cuando se pasaba a traducirlas a otros idiomas diferentes al materno. Una de las veces confesó: “he pretendido, ante todo, fidelidad al texto original, combinadas literalidad y equivalencia, tratando de que el lenguaje no choque al lector o auditor por una modernidad extemporánea”.

Sin ir más lejos, él mismo fue el encargado de la traducción de poemas de Keats, Eluards o Marwello Yeats, además de trabajar de lleno en la traducción de la tragedia Troilo y Crésida de Shakespeare.

De nuevo, no es el único. Muchos traductores españoles han vivido situaciones similares y han intentado, de buena manera, justificar, antes de nada, su labor como traductores, pero con la premisa inicial de que no había sido totalmente literal la misma en los documentos finales que se han movido a lo largo de la historia.

Y es aquí donde nos invade la pregunta de, ¿qué obras entonces no han sido manipuladas bajo la censura y cuáles sí? ¿Nos cuentan la verdad tal y como sus escritores quisieron o han sido tergiversadas todas las palabras para el bien de unos pocos?

Los clásicos griegos, incluso, no sabemos si han sido fieles a sus escrituras, o los romanos. Incluso libros de Erasmo o Bocaccio tienen traducciones que no han sido fieles a lo que se quiso contar por aquel entonces.

La censura de la traducción en España: La Guerra Civil

Acercándonos más a nuestros días, no podemos decir que la censura en las labores de traducción desapareciese.

A veces, como ocurre con muchas cosas en la vida, no se elimina algo, sino que se transforma en algo parecido pero que, en el trasfondo, sigue siendo lo mismo con otro nombre.

Esto pasó con la censura cuando se vivieron los turbulentos años que presidieron a la Guerra Civil y, posteriormente, a la época franquista.

Muchos de los que creaban contenidos, o los que se dedicaban a traducir los mismos, se verían en la tesitura de exiliarse fuera de España para poder trabajar en las obras como es debido. Aun así, muchas de estas escrituras se adaptaban a las medidas del régimen del momento.

Había pasajes de los libros que se suprimían o se cambiaban por completo, y esto era sin duda labor de los traductores, para que no fuese del todo labor del gobierno. Estos debían contar las cosas con las bases ideológicas que se les pedían. Ejemplos claros de textos manipulados en su traducción en esta época fueron Mogambo y El guardián entre el centeno.

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