Aunque parezcan las mismas expresiones a priori, tener don de lenguas y hablar en lenguas tienen sus diferencias. Y no es algo reciente, pues ya encontramos este mismo dilema escrito en el libro más leído de todos los tiempos: la Biblia.

Hablar en lenguas explica la forma de conversar en un idioma desconocido para el hablante, sin embargo, el don de lenguas se conoce como la facilidad de comunicarse con otra persona en otro idioma diferente al materno. ¿Ves la diferencia?

Diferencia entre el don de lenguas y hablar en lenguas

Aunque parezca algo complicado de comprender, ambos conceptos son diferentes entre sí. Pese a que son pocas, hay algunas disparidades que podemos observar entre las expresiones “don de lenguas” y “hablar en lenguas”.

Primeramente, en “hablar en lenguas”, vemos su origen (al menos registrado) en la celebración de Pentecostés. Concretamente, en la Biblia, en el escrito de los Hechos 2:1 al 4. En este caso, los apóstoles hablaron y compartieron el evangelio con múltiples personas y todas ellas los escucharon “a las mil maravillas”.

Aunque alguien no entienda lo que se le está diciendo porque es en otra habla diferente a la suya, al “hablar en lenguas” podrá entender lo que se le dice sin problema. Actualmente, esto sería impensable si no contamos con una persona que traduzca o le diese sentido al discurso. Un traductor profesional o una agencia de traducción encargada de darnos unos servicios de traducción adaptados a nuestras necesidades.

En el otro extremo nos encontramos con que alguien con don de lenguas es capaz comunicarse en lenguas y entenderlas sin que conozca, a priori, el idioma que está siendo utilizado.

Serían, por tanto, las dos caras de la moneda. El hablar en lenguas formaría parte de la comunicación en el idioma materno de la persona o en otro que desconoce con total soltura y perfecta dicción. El que habla con el don de lenguas, capaz de interpretar, aunque no conozca el idioma.

Figuras religiosas con poderes para comunicar en lenguas

Muchas figuras de especial relevancia en la nuestra historia religiosa tuvieron esos poderes para poder transmitir y difundir la epístola divina de forma efectiva. En esa época era difícil encontrar personas que hablasen más de un idioma, de ahí la divinidad por encontrar a un ciudadano con “don de lenguas” o que “hablase en lenguas”.

Estas personas serían las elegidas para transmitir el comunicado al resto para que ellos pudieran entender lo que se decía. Su servicio de traducción y de interpretación era considerado como una divinidad, un don de Dios.

Lo que sería, hoy en día, la función principal de traductores profesionales, salvo por la diferencia de que éste conoce la lengua por estudio y práctica de la misma.

¿Qué nos cuenta la Biblia sobre estos términos?

Casi todo lo escrito en las escrituras sagradas acerca de estos dos conceptos se entrelazan entre sí. Se habla de don de hablar en lenguas como una unión de los dos términos en uno para explicar correctamente a qué se refería.

Casi todo hace referencia a lo que encontramos heredado del apóstol Pablo al cristianismo. Decía que este “Poder” lo tenían muchos, aunque pocos sabían cómo usarlo de forma correcta para ayudar a distribuir el mensaje al pueblo.

Hablar en lenguas se constituía como una cualidad la cual solo beneficiaba a una persona pero que ayudaba a muchas más personas a entender lo que no se podía decir con palabras. Conocido también, en esa época, como “edificar la iglesia”.

Explicar con palabras sencillas lo que Dios quiere transmitir y que sean comprendidas para enseñar a su pueblo.

También era una manera de salvar a los poco creyentes de la incredulidad del poder que tenía el cristianismo. Se creía que este don de hablar en lenguas se daba a las personas indicadas para que, no solo los creyentes escucharan lo que dice el Señor, sino los agnósticos y ateos que rechazan toda creencia alguna.

¿Y quién recibía este don? Al ser algo espiritual, no consistía en un regalo masivo que pudieran poseer muchos. Según un pasaje de los Corintios (12:28-30), los apóstoles eran los únicos que serían llamados para recibir este don. Ellos serían los indicados y estarían junto a otros eslabones de especial relevancia como maestros, la Iglesia, los profetas, los administradores…

Actualmente, este don de hablar en lenguas ha variado un poco, y como veníamos indicando en este post, no es algo que venga dado de origen, sino que son los propios traductores e intérpretes los que aprenden y trabajan este don para hacer posible el entendimiento entre culturas.

Los expertos en copywriting también hacen esta labor a día de hoy, no hablando como harían los intérpretes, pero sí escribiendo para que la diversidad lingüística llegue a todo el mundo y el conocimiento, al igual que hacían los apóstoles, se expanda a cada individuo.

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