La lucha constante entre saber si se nos escapa una tilde o una palabra que no encaja en el contexto también pasa en el ámbito de la traducción. Pero es inadmisible aceptar un servicio de traducción con faltas de ortografía.

Tanto para texto como para voz, las faltas de ortografía existen continuamente. Cuando vamos a traducir, esto puede suponer un fallo más grande que si las cometemos en el mismo idioma. ¡Te explicamos el porqué!

Actualmente, quien comete faltas de ortografía, está condenado a ser elegido meme del año. Cuando hacemos acto de presencia en la red, nos exponemos a que todo lo que escribimos o creamos con audio y voz pueda ser comentado negativamente.

Centrándonos en las traducciones, aún está todo más expuesto. Hablamos de las faltas de ortografía que se pueden tener a la hora de traducir o interpretar un texto o vídeo.

¿No te ha pasado que has leído algo que se ha traducido del inglés al castellano y has visto que ha tenido errores de gramática por ejemplo? Incluso cambio de palabras fuera de contexto o el uso de signos de puntuación indebidos.

El mal uso de las palabras, de su formación en frases o textos y la rapidez con la que trabajamos hoy en día nos hace ser punto de mira por este tema. Además, como hemos anunciado, las nuevas tecnologías no se ponen de nuestra parte en este sentido.

La traducción que nos puede llevar al fracaso

Cuando vemos algún documento o archivo multimedia traducido de una lengua a otra esperamos que todo esté correcto, que concuerde a la perfección con lo que esperamos leer u oír.

Aunque, a priori, no vamos a dejar de entender un texto o vídeo por una palabra mal escrita o colocada, lo cierto es que en ciertas ocasiones tener faltas de ortografía cuando se traduce puede ser nefasto.

Esto ocurre cuando se tratan de medios oficiales, periódicos de prestigio, películas taquilleras o documentos de instituciones de importancia nacional. Por ejemplo, hace años, los medios británicos publicaron que el primer ministro, Tony Blair, había escrito en una nota “toomorrow”.

También en la subtitulación de películas siempre hay un ojo al acecho para buscar faltas en cada lanzamiento. El público espera un texto que acompañe al audio que se pueda entender en su idioma materno, y a veces se encuentra con una mala ortografía que les hace perder el hilo completamente.

Una “tostada” en un brindis entre amigos, escribir mal la diferencia entre b y v en verbos como “comprovar”, mezclar los clásicos haber/a ver o haya/allá, hacen que se imposibilite la buena comunicación. Un servicio de traducción correcto debe implicar una revisión por parte del traductor para evitar estos nefastos errores provocados por las prisas, el sueño y el exceso de trabajo.

La solución: reírnos y continuar con nuestra trama sin perder detalle. Errores podemos cometer todos, seamos traductores profesionales, principiantes o ciudadanos de a pie que consumen productos traducidos.

Consejos para evitar (lo máximo posible) cometer errores en tus textos

Nunca viene mal que alguien nos diga ciertas cosas que podemos hacer para evitar males mayores. Tanto en la vida en general como en la traducción, unos buenos consejos nos pueden salvar de más de un aprieto.

Lo primero es revisar tu texto para asegurarte que no contiene errores (al menos visibles a simple vista). No pasa nada por echarle una segunda, incluso tercera revisión para lanzar textos o audios de cara al público.

Asegúrate de entender tú primero también el contenido para así saber que los demás harán lo mismo. Ten cuidado con hacer esta prueba con traductores automáticos y dedícale algo de tiempo en ver la calidad de tu contenido en el contexto que estás queriendo hacerlo.

Por otro lado, cuenta también con un revisor externo, es decir, que será el encargado de llevar a cabo la tarea de “cuatro ojos ven más que dos”. Quizá tengas el texto tan repasado que ni las faltas de ortografía puedes ver.

Por ello, dile a un traductor profesional que revise finalmente el texto antes de presentarlo al cliente. Errores típicos como colocación de tildes donde no deben ir, uso incorrecto de la h, abuso de mayúsculas… pueden ser evitados fácilmente.

Finalmente, para contenido de audio, es decir, en interpretación, tienes que saber expresarte adecuadamente. De nada sirve una redacción impecable si a la hora de hablar en el audio traducido cometemos errores.

Recuerda que tu cliente es el que debe estar contento en primera estancia y por ello, debes ganarte su confianza con un producto de calidad y bien trabajado. Acude a una agencia de traducción como Tradupla, para no jugártela.

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