Siempre ha existido. La censura es parte intrínseca de casi todas las regiones del mundo y, aunque no es una práctica muy aceptada por la mayoría de los ciudadanos, si es una forma de control de algunos gobiernos en beneficio propio. En este post vamos a estudiar los casos de censura en los medios de comunicación en Argentina.

Coartar la libre expresión, bien sea de forma oral o escrita es lo que conocemos habitualmente como censura, y aún hoy en día sigue existiendo en muchos lugares, sobre todo en regiones con un régimen gubernamental más dictatorial.

En Argentina es habitual encontrar denuncias por censura en los medios de comunicación y son muchos los casos registrados en su historia que lo demuestran. En España ya nos encontramos, en plena época franquista, muchos casos de esta índole. También no hace mucho volvía a suceder, el caso del seminario El Jueves con su portada contra los príncipes de España (los ahora reyes).

Pero hoy nuestra atención se centra en el país argentino y en la reducida autonomía de poder expresarse en medios de difusión. Queremos dar a conocer los procesos de crítica a la expresión en la prensa de Argentina más notorios y los motivos que impulsaron a ello.

Casos de censura en los medios de comunicación en Argentina

Grupo Clarín

Uno de los archivos de censura que podemos encontrar en el país sudamericano es el del diario del Grupo Clarín. Éste medio impreso escribió un artículo sobre el gobierno nacional de Argentina bajo el periodista Julio Nudler. En su página 12 se encontraba dicha información que, poco después, fue censurada para no ser puesta a la luz.

Canal 13

Otros ejemplos también son encontrados dentro de la censura argentina de libertad de expresión. Concretamente, en el canal de televisión en abierto, Canal 13, un medio popular argentino, se censuró un programa de investigación.

La censura, aunque sea parte indisoluble del periodismo, a veces peca de evasiva cuando se intenta mostrar una realidad con la que muchos estarían de acuerdo pero que, lamentablemente, unos pocos (poderosos) no.

Gasto público

Si se pone en jaque a un poder o un sector de la población poderosa, posiblemente esa información de vital relevancia no vea la luz en Argentina. La temática sobre gasto público y su “uso” en educación, salud o producción es el talón de Aquiles de muchos periodistas argentinos que no se atreven a acercarse por miedo a la censura.

Daniel Santoro

También vemos otras acciones que se gestan tras el rechazo a lo publicado en medios de comunicación de Argentina. Es la acción que se lleva a cabo a Daniel Santoro, un editor del diario Clarín en Argentina que fue citado por parte del juez que investiga denuncias de espionaje ilegal y extorsión.

El periodismo de investigación en este país está muy delimitado, es complicado poder adentrarse dentro de un tema de esta magnitud sin que puedas salir airoso como profesional. Puedes ser, incluso tachado de ser divulgador de hechos falsos.

Esto ocurre porque ya se ha denunciado en numerosas ocasiones en Argentina, los periodistas suelen ser vistos como las fuentes de la información, y por tanto son los autores de los actos criminales.

Nunca debe ser así. Es un peligro considerar a los periodistas como responsables directos de los delitos por el simple hecho de que algunas de sus fuentes no quieran ser reveladas por miedo y acogerse al secreto profesional. Es por ello por lo que, muchas veces se lleva a cuestionar la información, y tras esto, a la desaprobación de la libertad de prensa de manos gubernamentales.

Abril de 2017

Los últimos registros que tenemos de censura en este país son de abril de 2017, hace ya tres años, cuando se publicó un artículo donde se hablaba de movimientos en cargos directivos de Radio Nacional cuyos puestos habían sido adjudicados por concursos. Tras esto, se comenzó una política de hostigamiento con despidos y desplazamientos.

El Gobierno lo dice claro en este país: no dudará en imponer la ley a aquellos actores de la sociedad contrarios a su visión política. Una práctica, como repetimos, que por desgracia se lleva haciendo muchos más años, incluso siglos, de los que nos gustarían.

Y no solo en países con regímenes más estrictos, sino en zonas geográficas catalogadas de libres para expresarse sin miedo a represalias. Como empresa de traducción conocemos la difícil labor de periodistas, a los que ayudamos a traducir documentos, y lo que conlleva publicar información de vital relevancia social.

Los servicios de traducción también encuentran en ocasiones censura. Hay países en los que se nos obliga a suprimir fragmentos, retocar o tergiversar el contenido. Lejos queda la traducción profesional tal y como la conocemos por ejemplo en España. Desde nuestra agencia de traducción queremos apoyar a todos los periodistas que se ven coaccionados por la censura de los países en los que trabajan.

Creemos en el privilegio de expresarse, apoyando la práctica de la distribución de información veraz, contrastada y de interés para la sociedad.

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